«¡Estoy viendo en la tele un Bidasoa Irún – Helvetia Anaitasuna, balonmano de los 70 a tope!». Con esta ilusión me trasladaba mi suegro por Whatsapp su último contacto esporádico con el balonmano. Él no lo sabía pero iba a sembrar en mi una semilla: «Jimmy, hay que hablar del Bidasoa«. El bueno de mi suegro hacía referencia a otra época en la que el balonmano tenía una presencia en la vida social española mucho mayor. Una época en la que el club bidasotarra gozaba del cartel de equipo de primer nivel mundial. La época de tener en plantilla a megaestrellas mundiales como Wodgan Wenta, Alfred Gislason, nombres legendarios nacionales como Rubiño; en resumen, la época en que Elgorriaga Bidasoa ganaba Copas de Europa y ligas Asobal a pares. Esa década de los 90′ con ese «gran robo» del que nos hablan nuestros mayores.

«Qué envidia, ojalá ver yo el partido». Bidasoa Irún es hoy en día ese equipo refugio del balonmano de élite masculino dónde el lanzamiento exterior es un solo un recurso más de Rodrigo Salinas y Rudy Seri para abrir más las defensas, porque la principal arma ofensiva es la continuidad. «Mirad el ataque del Bidasoa, mirad sus partidos y fijaros en su juego colectivo» les dices a tus juveniles, obcecados en imitar a Mikkel Hansen mandando un misil en apoyo a la escuadra, arrancando en parado y variando la altura del armado en el último instante. La cultura de los highlights, una vez más haciendo estragos en nuestro balonmano formativo.

Rudy Seri celebrando un gol ante el Savehof Handball. Foto: EHF.

«Qué bien que haya renovado Jacobo Cuétara» piensas al ver la noticia. Des de que el asturiano asumió el liderazgo del banquillo en la temporada 2016/17 ha conseguido un subcampeonato de liga y otro de Copa Asobal en la pasada temporada, lo cual ya sabemos todos, si despejamos el factor blaugrana de la ecuación, equivale casi a ganar dos títulos. Jacobo Cuétara comentaba acerca de su renovación: “Ahora mismo todo va ligado hacia arriba y son los cimientos primero para consolidar todo lo conseguido, porque el crecimiento ha sido muy rápido y hay que afianzarlo, y, segundo, seguir teniendo esa ambición de crecer en todas esas líneas de trabajo”. El club le ha renovado hasta 2022.

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a ver solo a un equipo español peleando por la máxima gloria en el viejo continente, y solo un equipo o dos acompañándole, le adjudicamos a Logroño y Ademar, Granollers también si se quiere, por qué no, el papel de representates españoles en Europa. En las dos últimas temporadas Liberbank Cuenca y ahora también Bidasoa Irún han asumido tal galón, y de qué manera.

Primero por juego. Qué difícil es ver un ataque del Bidaosa sin un buen recurso táctico. Una conversión a doble pivote para que tras dos o tres fijaciones Esteban Salinas deslice por los seis metros en el momento exacto para recibir solo a la espalda del central defensivo. Pero si cualqueira de los pivotes de Bidaosa Irún se queda fijando en el centro observen ustedes con qué ferocidad se atacan los espacios entre exterior y segundo defensivo rival. Cuántos pases, cuántos cruces en un mismo ataque. Incluso se puede ver a los equipos nórdicos fruncir el ceño por el dolor de cabeza que les da contar tantos intercambios de oponente. Ya se sabe, están más acostumbrados a solventar su uno contra uno, colaborar con el blocaje para el portero y poco más.

Segundo por resultados. Por demostrar tras siete jornadas en liga que hay una clara continuidad al segundo puesto del año pasado. A fecha de hoy Bidasoa son cuartos, habiendo cedido solo tres puntos. A tres puntos del líder, a un solo punto de Cuenca y Ademar. Aunque parece que está de moda mejorar los números en Europa, como decíamos de Aleix Gómez hace unos días.

Kauldi Odriozola, con 8 goles en los dos partidos de Champions que ha disputado y una efectividad del 67,5%. Foto: RFEBM

Que Rodrigo Salinas esté bien presente en la lista de máximos goleadores de la mejor competición del mundo, o que Xoan Ledo se sitúe en el siete ideal de la semana de la EHF Velux Champions League puede no sorprender a algún que otro resabiado, no obstante es digno de mención. Los irundarras han cerrado la primera vuelta con una victoria imponente ante el que, hasta la fecha, era el líder del grupo, el IK Sävehof, que llegó a Irún sin conocer la derrota y se fue absolutamente noqueado por un equipo que rozó la perfección y que encarara la segunda ronda de la competición desde lo más alto (39:23). Un solo punto cedido en cinco partidos – equipo con más puntos de la Champions junto al THW Kiel – con un balance favorable de +34 goles (balance solo mejorado por el FCB en toda la competición).

Los argumentos son casi infinitos. La facilidad de Jon Azkue para generar espacios para sí mismo y para los compañeros, el casi 40% de promedio de Xoan Ledo, los goles de Rodrigo Salinas, la intensidad de su hermano Esteban, la clase de Kauldi Odriozola tanto en la primera como el la segunda línea, ser el equipo menos goleado de Europa en competición internacional, el menos goleado de Asobal (una media entre las dos competiciones de 21,93 goles encajados por partido) o el espectacular ambiente de Artaleku. Al final todo para resumirlo en un equipo que vuela sobre el campo. Al final todo para decir que qué gusto ver jugar al Bidasoa Irún.

Jimmy Martín
Sobre el Autor

Aficionado al deporte, a la escritura, a la lectura, y al humor. Vivo el balonmano como aficionado, periodista, entrenador y portero. Me defino como resiliente y heurístico.

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