Lucila Stettler, de 29 años, cordobesa de nacimiento, pero Italiana y habitante del mundo de los sueños del balonmano, cuenta su gran aventura junto al deporte, de cómo dejó Argentina para irse a Europa y cumplir todo lo que soñó alguna vez.

El handball en gran parte de Sudamérica es amateur, llegar a vivir o cobrar algo por realizar el deporte es una utopía, por eso ir al viejo continente es el anhelo de la mayoría de los jugadores: “Llegar a Europa, fue loco, la realidad es que venimos del tercer mundo, y si bien Italia no es el top del handball, ya era un mundo aparte ver las canchas en las que se jugaba, el streaming”, afirma la pivot del Ariosto Ferrara, que antes de jugar de esa posición probó varios lugares de la primera línea.

Valonmano con V: ¿Cómo y cuándo empezaste a jugar al handball?

Lucila Stettler: En el año 2000 el coordinador y entrenador de handball del club barrio parque, Gustavo Zampolini, me vio en la escuela de verano participar del deporte y me invitó a unirme a los entrenamientos pero la realidad es que no fue hasta el año 2001, donde insistiendo de nuevo, me logró captar para empezar a jugar, así mismo paralelamente, yo insistía en mi colegio para lograr armar un equipo de handball, y entrenar ahí, cosa que si no me equivoco se consolidó en el 2002, al menos mi categoría, con el Profe Martín Paez, que después pasó la posta a Javier Abbas; personas que fueron fundamentales para crear y fomentar bases humanas que considero indispensables en deportes de grupo.

Valonmano con V: ¿Qué valores te quedaron de Barrio Parque?

Lucila Stettler: Volviendo al club, donde pasaba todas mis horas libres, aprendí mucho, de lo bueno y de lo no tan bueno, siento que todas las cosas que viví me hicieron crecer a base de experiencias. Fue en ese club donde formé mis bases deportivas, donde mucha gente colaboró para que hoy este cumpliendo el sueño de mi vida, una de ellas fue Eliana Fontana, ahí mismo, viví la emoción de ser convocada para entrenar con la selección Nacional, cosa que no pudo ir más allá de un breve periodo por cuestiones económicas.

Valonmano con V: De tu paso por la Dante, ¿qué destacas?

Lucila Stettler: No quiero dejar de lado mi paso por la Dante Alighieri, donde también pude afianzar ideas con Ramiro Pereyra, donde conocí más gente que me ayudó a seguir en el camino del handball, y donde viví experiencias del tipo: ser refuerzo de otro club y jugar mis primeros Nacionales A de mayores.

Valonmano con V: ¿Cuándo tomaste la decisión de irte a jugar afuera? ¿Dónde fuiste a jugar?

Lucila Stettler: A los 16 años más o menos, cuando mis amigos me proponían faltar a entrenar para una merienda, para un cumple o lo que fuese, ya desde ahí respondía con certeza que mis intenciones iban más allá, que yo me quería ir afuera, a cumplir el famoso sueño. No fue hasta el 2013, con 22 años, que me llegó una carta que nunca voy a olvidar de «Ciudadanía italiana» y con eso mis posibilidades se expandieron al 500%. Fue así que 20 días después estaba viajando a Italia, a Teramo para ser precisa, a iniciar mi primera aventura. Una de las tantas, una aventura que me tiene hace 6 años y un poco más dando vueltas, por Teramo, por Messina, e incluso por Australia, pero ahí solo por trabajo.

Valonmano con V: ¿Cuáles fueron las principales diferencias que notaste cuando arribaste a Europa?

Lucila Stettler: Como te dije, fue muy loco desde el material deportivo, la disponibilidad de estructura; cosas básicas, pero cosas que para mí siendo del interior y entrenando solo cuando no llovía, porque era un playón, lo hacían parecer una realidad increíble. Ahora estoy mal acostumbrada en Ferrara, y la verdad es que, por ejemplo, dar clases acá (estoy con las menores) es un lujo, que los conos, que los bosu, que los muñecos inflables, que las fitball, que esto y lo otro, una cantidad de material envidiable, y a disposición.

Valonmano con V: Antes de irte estuviste en la selección juvenil de Argentina, ¿Esperabas que te llamen para mayores?

Lucila Stettler: Volviendo a la selección Argentina, la verdad es que estuve convocada para la cadete y posteriormente la juvenil, en ese momento la economía no acompañaba para solventar los viajes cada dos semanas a Buenos Aires, no era algo que podía dejar que mi familia se permitiera, así que no viajé mucho más, nunca imaginé ni esperé una convocación a la mayor a decir verdad.

Valonmano con V: Sin embargo te llamaron para formar parte de la selección italiana para indoor y arena, ¿cómo fue esa experiencia?

Lucila Stettler: Es por eso que la convocación a entrenar con la Selección Italiana me agarró de sorpresa, nunca lo tuve como opción, pero fue hermoso haber tenido esa posibilidad, si bien no es lo mismo, porque no es tu nación de origen, es una experiencia que te consolida un poco más como jugadora. Lo del beach fue un plus, hermoso, tuve la oportunidad de hacer una gira de un poco más de un mes, y representar a Italia en un juego europeo, cosa que me va a quedar como anécdota por siempre.

Valonmano con V: En 2017 volviste al país, ¿por qué?

Lucila Stettler: En el 2015 me fui a Australia, me acostumbré mucho a la vida económica de ahí, y cuando volví a jugar en Italia en el 2016, en Messina, no me respetaban básicamente ningún punto del contrato, en diciembre renuncié, y en marzo volví para Argentina, me quedé un año jugando en Belgrano, y a mediados del 2017 volví a Italia, esta vez a Ferrara.

Valonmano con V: ¿En estos dos años en Ferrara no pensaste nunca en regresar a Argentina?

Lucila Stettler: Las dudas sobre volver al país, después de tener experiencias como las que te pasan acá son difíciles, a veces te dan ganas de decir dejo todo, me vuelvo, abrazo a mi familia, veo a mis sobrinos, pero eso te puedo garantizar que es porque en el día paso algo que te tiró abajo de humor.

Valonmano con V: ¿Qué es lo que te hace seguir cuando tenés esos días de bajón?

Lucila Stettler: Este es el sueño de cualquier deportista, el vivir de lo que más te gusta hacer, aunque a veces no tengas ganas, aunque a veces te duela hasta el pelo, sabes que es lo que amas. Sos como el jugador que más te gusta de tu deporte favorito, haces y vivís de lo que harías en un playón con tus amigos del barrio. Y es por eso que a quién no se anime, lo reto a probar, porque lo peor que puede pasar, es que tengas que tomarte un avión de 14hs de vuelta a tu país. Yo a veces realmente me pregunto si es real lo que estoy viviendo, porque muchas veces se da por sentada la rutina, lo que creemos que ya es normal, pero esto de normal tiene poco, es fantástico.

Nicolás Bavoleo
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