“Porque mi hogar son las personas no los sitios” (Rayder). En esta ocasión tras la intensa aventura húngara tocaba cambiar de país, cruzar la frontera hacia Croacia. Un país que a nivel deportivo tiene que tener algo. 4 millones de habitantes: 2 veces campeona de juegos olímpicos y una vez campeona del mundo (Balonmano) y recientemente subcampeona del mundo en Fútbol.

Y sí, Zagreb como capital tenía la obligación de enseñarme cuál eran los motivos de ese éxito. Y uno de ellos es la oferta balonmanística existente: dos clubes en competiciones europeas (RK Zagreb [H], Dubrava [H] y un club femenino de gran nivel (RK Lokomotiva). Y dentro de dicha oferta y gracias a las gestiones de Ivan Dragić , mi día a día se convirtió en un no parar, dado que en Zagreb el balonmano descansa unas poquitas horas por la noche.

El otro de ellos es la metodología empleada. En cierta medida, casi todos los entrenamientos que pude ver tenían un patrón común que lo hacen diferente y novedoso. Muchas veces nuestras quejas en el balonmano español es la ausencia de jugadores con lanzamiento exterior o con carencias técnicas ¿Pero cuánto tiempo invertimos en ello? Me encantaría detallaros exactamente toda la metodología, pero necesitaría otro post, lo que os aseguro es que el método es actual y útil, del que podríamos extraer grandes ideas. Será mejor comentároslo con un café 😊.

Y en esa línea de extraer grandes ideas y hacer una fusión croata-española, me tocó compartir un entrenamiento con el equipo infantil de RK Zagreb. No todos los días se entrena unos bicampeones de Croacia. Y en esa hora intenté dejarles alguna idea táctica y  de encadenamiento de acciones y estar a la altura de su gran nivel.

Finalizando mi etapa en Croacia, cuando estaba comprando mi billete para Macedonia de 14 horas de autobús vi que debía hacer transbordo en Belgrado. Y… “las casualidades no existen, todo pasa por algo…”. Y a mí me sonaba que algo pasaba en Serbia ese sábado… Y pensando y pensando, en el Ademar encontré la respuesta. Y tan solo a una hora de Belgrado había una fuente de energía, energía leonesa y de ilusión que transmiten sumergidos en un proyecto apasionante. Me contagié para seguir con el duro viaje y la dura adaptación a cambiar de país.

Y por supuesto tuve la oportunidad de charlar con el gran maestro Manolo Cadenas, solo de acercarte a él ya tienes las pilas recargadas. Y en estas casualidades tuve la suerte de ver seguramente el mejor partido del Ademar en lo que va de temporada, ganando de 8 ante un gran equipo y afianzando un proyecto que augura muy buen futuro. Y ahora mi sitio son los macedonios, mi patria del balonmano por un tiempo es Skopje.

Artículo cedido a Valonmano con V por Carlos Langarita.

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