Camino en el autobús, después de haber estado una semana en Berlín,  no puedo parar de mirar en el móvil los vídeos de la presentación del partido (Füsche Berlín – Malmo) , en un pabellón con 10.000 espectadores. Es absolutamente digno de la NBA. Los chicos que estaban sentados a mí lado durante el partido no habían ido nunca a un partido de balonmano y salieron absolutamente alucinados por el espectáculo y queriendo repetir la experiencia.

Sí, el balonmano puede y debe ser, además de un deporte excepcional, una marca comercial con un producto atractivo y seductor. Algo en lo que nuestros amigos alemanes van por delante en todas las categorías.

Unas estructuras de Clubes y una cultura deportiva que hacen que el balonmano -en todo su esplendor- tenga un valor, tradición y respeto dentro de la sociedad germana. Y Füsche de Berlín, además de estar en una ciudad que enamora, tiene una estructura -incluida categorías inferiores- con lo más excelente  de muchas zonas  de Alemania e incluso con jugadores internacionales, bajo una filosofía con un enunciado que podría ser : “lo más importante es formar jugadores para el primer equipo, si puede ser ganando mejor”.  Por supuesto ver a los mejores -en juveniles también- tiene un precio, y se llama entrada, y es un sorprendente placer observar como todo el mundo paga los tickets, sin intentar triquiñuelas ni excusas, se asume como una práctica normalizada y ya está.

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Balonmano
Jugend B del Füsche Berlín

Pero Berlín se acabó y a poco más de 300 kilómetros,  dos leyendas del balonmano español (Carlos Ortega e Iker Romero) tienen la fortuna -me permito decirlo por lo que supone la Bundesliga- de liderar el proyecto de Hannover. Y lo cierto es que el liderazgo  y el carisma español tiene una marca que echaba en falta y es muy evidente . Con un equipo joven desarrollan un volumen y exigencia de trabajo de una gran calidad y personalidad  que es capaz de sorprender y ser admirado por los rivales alemanes en cada enfrentamiento.

Balonmano Erasmus

Gracias a este trabajo y a su idea de balonmano han podido liderar durante muchas jornadas la Bundesliga y están llevando una temporada de ensueño a cabo. Una liga con un nivel altísimo de exigencia que conlleva una preparación física de altísimo nivel como  he podido comprobar  y que se traduce en un nivel de competición equiparable a jugar un partido de Champions cada semana. Y este poderío físico (con la tecnificación y especialización que conlleva) junto con una afición que hace que las 18 “arenas” estén llenas en cada partido -incluso una hora antes del partido-,  allí no es costumbre  “lo de llegar justito para el partido”. Los partidos se viven, se saborean, cuidando cada uno de los detalles y servicios para el público. Creando un clima para el aficionado al balonmano próximo al paraíso deportivo.

Artículo cedido por Langahandball.

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