He de confesar que me estoy convirtiendo en un auténtico aficionado a pasar escasas horas en las capitales europeas -que según dicen son bonitas, ;)- debido al agitado calendario. En este caso llegué a Varsovia a las 11 de la noche -durmiendo en una casa digna de una nueva anécdota-y a las 5 de la mañana estaba camino a Plock para conquistar una de las ¿últimas? etapas de esta ¿parte? del viaje.

La estancia y experiencia con Xavi Sabaté ha sido muy constructiva porque en primer lugar me ha permitido ver cómo muchos de los aprendizajes previos, sensaciones y observaciones tienen o pueden tener una base objetiva que muchas veces olvidamos. Y en este aspecto ha sido muy enriquecedor ver cómo nunca debemos dejar de olvidarnos de nuestras sensaciones -estamos en deporte y esto es sinónimo de pasión- pero que un análisis exhaustivo nos ayuda a fundamentarlas y a tomar decisiones muy importantes en nuestro día a día sobre modelo de juego y preparación de partidos. Cuando ves escrito una cosa en un papel que andaba merodeando por tu mente se genera una conexión inmediata.

Y por supuesto la objetividad y los números no dan la solución para todo porque hay momentos que las adversidades se vienen y toca reinventarse, y quizá en eso de la improvisación y la variedad -táctica- los españoles sabemos un poquito… Sería un precioso tema a documentar “grandes entrenadores buscando a grandes problemas grandes soluciones”. Y en este aspecto, Wisla Plock ha conseguido reinventarse a pesar de las bajas gracias a un gran trabajo y a una de las defensas más atractivas de la Champions y superar al Chekhovskie en un auténtico partidazo atractivo de ver y está de nuevo sumergido en la lucha por los puestos 1º y 2º de grupo D que permiten seguir en la competición. Espero que sigan manteniendo la suerte que les dejé -y que he dejado en Polonia, por cierto- para el próximo sábado ante GOG.

Álvaro Ruiz y Niko Mindegia

No me gustaría terminar sin deciros que como ya había comentado en otras entradas sobre que un buen puesto de trabajo facilita mucho el desarrollo de nuestros jugadores, pero muchas veces nos olvidamos de ¿Cuál es el puesto de trabajo del entrenador? Y en este aspecto el Orlen Arena -de los mejores pabellones que he podido disfrutar- es ejemplar, puesto que tiene ciertas facilidades que permite que el entrenador tenga un puesto de trabajo adecuado donde esté en contacto con otros agentes del Club -jugadores, oficinas, resto cuerpo técnico-… Y por supuesto, creo que cualquier empresa -a veces olvidamos que un Club es una empresa- quiere que su trabajador pueda estar cómodo para desarrollar su trabajo. A veces, hasta da pena irse a casa después de estar en el Orlen.

Y tras conseguir coger  -gracias a mi polaco de supervivencia- dos trenes en estaciones (Plock y Kutno) más parecidas al desierto del Colorado -salvo por la diferencia climatológica- que a unas ciudades Europeas, ya estoy por Berlín, esta vez en una aventura completamente diferente  -no solo porque puedes comunicarte con la gente de la ciudad- esperando poder visitar algún Club ya que hasta el momento no ha sido posible poder recibir ningún okey, pero como dije los españoles somos los reyes de la improvisación.



Artículo cedido a Valonmano con V por Carlos Langarita.

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