Hace unos días hablábamos de cómo la IHF se ponía en serio en la lucha por la igualdad en nuestro deporte. La intención para la creación de una normativa y regulación en modalidad de silla de ruedas eran los primeros pasos. Esa era una noticia por la cuál realmente nos congratulábamos, pero parece que el camino que queda por recorrer es mucho más largo. Hoy hablamos de un caso de transfóbia en la selección australiana femenina.


Transfóbia en australia
Foto: Twitter Hannah Mouncey

En 2013, se disputó el mundial de Balonmano en España. En la selección australiana había un jugador de que destrozó diariamente a todas las defensas rivales, se hacía llamar Callum Mouncey. Actualmente Callum no es más que el pasado de Hannah. Como confirma la jugadora no se aceptó tal y como era y aparcó su transición durante mucho tiempo. Algo que psicológicamente la afectó duramente, pero el volver a la competición le ayudó mucho.

«Había seguido jugando e ignorando mis problemas de género durante demasiado tiempo […] No me di cuenta de lo mucho que necesitaba este deporte hasta que ya no estaba en él. Y es por eso que volver a jugar a nivel internacional era algo tan importante, porque recuperé la estabilidad que necesitaba. Es la última pieza del rompecabezas para que las cosas volvieran a la normalidad»

Hannah Mouncey

Actualmente Mouncey ha sido internacional por la selección femenina de Australia. Durante estos años ha sido una de las estrellas del equipo pero ha sido excluida del Mundial de Japón, sin razón aparente. Parece que si que ha habido una razón, como denuncia Hannah, la transfóbia. Según parece, ha recibido el veto se sus excompañeras que no la querían ver en su vestuario.

Su equipo está sufriendo, merecidamente, su perdida y cuenta sus partidos en este mundial por derrotas. A diferencia de sus jugadoras, la afición australiana si que ha mostrado su apoyo a la jugadora mencionándola en las pancartas que se están viendo en el mundial.


Respuesta a la transfóbia australiana
Foto: Twitter Hannah Moucey

Entendemos que la IHF debería abrir una investigación sobre el hecho, un caso de discriminación por motivos de género. Debido a que es absolutamente deleznable que en un deporte que ha de ser para todos se permita un acto de este tipo. Esto es aún más clamoroso cuando existe una reglamentación y unos estudios que demuestran que no hay un beneficio físico a partir del proceso de transición.

Solo si aceptamos de una vez por todas, como sociedad, que el género no es más que una construcción social esa igualdad que anhelamos podrá llegar a todos.

«No se nace mujer, se llega a serlo»

Simone de Beauvoir

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