Marta González e Iria Rivera son dos jovencísimas árbitras gallegas. Tienen 18 años, pero ya recorrieron mucho camino en este mundo.

Es curioso ver como esta pareja de amigas se conocen desde los 6 años, pero hasta los 14 no se podían ni ver delante. Ahora son tan inseparables que una convenció a la otra para hacer el curso para ser árbitras juntas.


Foto: Xavi Vegas


Creo que lo que mejor les define es la palabra complicidad. Esto es algo que se nota a simple vista e incluso ellas mismas lo reconocen: “nos llevamos muy bien fuera y creemos que lo reflejamos en el campo”.  Ambas coinciden en que su punto fuerte es una mezcla de seguridad junto con un gran carácter.

Iria siempre estuvo relacionada con el mundo del balonmano, tanto que admite “creo que antes de nacer ya estaba destinada a ser jugadora, árbitra…”, todo esto tiene una razón: su padre lleva, aproximadamente, 30 años arbitrando y su madre siempre estuvo vinculada a este deporte. Por parte de Marta, la situación cambia completamente, antes hacía horseball y nunca había visto un partido de balonmano de hecho, el primer partido que vio fue el primero que arbitró y nos contó que a pesar de ello nunca tuvo miedo de tomar decisiones.


Foto: Federación Galega de Balonmán


Sus inicios

Empezaron haciendo el curso de balonmano playa en 2016 y justo al año siguiente hicieron el de balonmano pista. Sin embargo, no empezaron a arbitrar como tal hasta la temporada 2017-2018.

Se podría decir que su inicio no fue nada fácil, ya que empezaron muy jóvenes. Por una parte, Iria admitió “me costó mucho convivir con los fallos durante la 1ª y 2ª temporada” e incluso, nos habló de la mochila de piedras (forma en que los fallos se le iban acumulando hasta el final de cada partido). Por otro lado, Marta nos contó que “lo que más me frustraba era cuando Iria se frustraba y no ser capaz de que hacer que continuase”.


Foto: Xoel Gil


Su principal objetivo a la hora de arbitrar es mostrar que se puede tener una relación cercana con ellas, pero marcando siempre su criterio desde un principio. “Pretendemos que vean que se puede hablar con nosotras, intentamos buscar un equilibrio”.

Aun siendo tan jóvenes, ya han pitado en el CESA 2020 o en el Campeonato de Balonmano playa en Alicante. Ambos están dentro de su TOP 3 de experiencias favoritas junto con una Fase de Ascenso que pitaron en Arteixo (A Coruña).

A pesar de arbitrar a ese nivel, nos cuentan que su experiencia más complicada fue la final de Copa cadete femenina de 2019. Este partido les supuso un reto y un punto de inflexión, ya que a partir ahí se ven como personas totalmente diferentes. “Nos dijeron que no era normal que pitásemos siempre bien, era lo que necesitábamos”. Gracias a esta experiencia dejaron atrás la famosa mochila de piedras y comprendieron que siempre se va a fallar en algo.


Foto: Xoel Gil


Sus referentes

Sus principales referentes son los árbitros gallegos Sergio Rodríguez y Andrés Rosendo que arbitran en ASOBAL y a nivel internacional, “nos ayudan mucho e incluso nos vienen a ver a nuestros partidos cuando pueden”.  También admiran a las hermanas Bonaventura, entre otros.

De cara a un futuro, no tienen prisa por alcanzar grandes metas, es decir, lo que realmente buscan es ir cumpliendo objetivos. Por ello, su siguiente objetivo es poder pitar en 1º Autonómica masculina. “De momento vamos a seguir trabajando en la base, ya que es lo que nos gusta y nos lo pasamos muy bien”.

 

 

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