El Comité Organizativo del Mundial de Egipto 2021 había decidido en primera instancia que se iba a permitir hasta un 20% de aficionados en el estadio. Lo que iba a rondar entre mil personas en cada una de las sedes. Un poco más en El Cairo Stadium, que es el escenario principal y tiene 17.000 asientos. Pero tras la queja de muchos jugadores, la decisión fue echada para atrás y finalmente no se permitiría público en las gradas.

En el partido de Egipto-Eslovenia pasó de todo. La clasificación de los egipcios a cuartos de final, la eliminación de los eslovenos. Polémicas con los árbitros y demás. Es normal que, en el partido de los locales se griten aún más los goles. Entes políticos, cuerpos de seguridad locales y demás, celebrarán con todo los goles de su selección. Pero en este encuentro, se escuchaban mucho más fuerte las anotaciones de los egipcios. Mucho más que en cualquier otro encuentro.

A muchos aficionados del balonmano les llamó la atención los cuerpos de seguridad que estaban siempre viendo a las gradas. Preguntándose así los aficionados por redes sociales, a quién estaban cuidando. Pues en sí, a los políticos y gerentes deportivos de los seleccionados. Lo menos esperado tras la decisión final de no permitir público, era que estos cuerpos de seguridad, también tuviesen que estar al pendiente de personas, que tenían prohibida la entrada.

Egipto logró clasificar gracias a un empate a 25 contra Eslovenia. Una derrota los dejaría fuera de los cuartos de final de su Mundial. Una que rozaron en varias instancias del partido. Al final del encuentro, los jugadores egipcios empezaron a saludar a las gradas, algo raro. Fue aún más extraño cuando fuentes eslovenas, que se encontraban en la sede, comentaron que habían cerca de mil personas en el estadio. ¿Sin permiso alguno? En caso de ser verdad, la “burbuja” se habría roto descaradamente.

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